
Mírame, estoy aquí con las grietas de mi vida. Me han dejado hundido en la nada de mi existencia. Piensa un poco en lo que he soportado. No me avergüenzan mis grietas, son mías, mi historia. No temo a vivir, temo a quien quiera matar el amor por no vivirlo.
Estoy aquí, clamando tu mirada. En verdad no quiero tu lástima sino tu compasión; quiero que sientas conmigo, que te hagas uno con mi dolor y experimentes la pobreza de saberse naufrago en un mundo donde todos proclaman el amor, la paz, la justicia, la igualdad. Soy un mendigo, un pordiosero, un desecho.
Tú dices que no puedes lograrlo, si tienes la capacidad para hacerlo.
Tú dices que no tienes los recursos, cuando hay un mundo esperándote.
Tú dices que no hay esperanza, si sólo es cuestión de que brilles con luz propia.
Tú dices que no gozas de salud, cuando sólo estás enfermando tu corazón.
Tú dices que no hay oportunidades, si estás en pie.
Yo, aquí con mi pobreza sólo puede abrazarte.
Yo, aquí con mi desaliento creo en ti.
Yo, aquí con lo que puedo ser estoy siendo.
Sí, estoy esperando que me mires y me tomes en tus brazos.
Sí, estoy confiando en este momento, el único que tienes para saberte humano.
Eres tú la luz del mundo, ilumíname.
Eres tú el camino, guíame.
Eres tú la vida, dámela.
No hay comentarios:
Publicar un comentario